AMMA ABRAZARÁ EN BARCELONA EL 13 DE NOVIEMBRE
Amma nació la mañana del 27 de septiembre de 1953, en una pequeña villa de la costa oeste de Kerala (India).
Sus padres le pusieron por nombre Sudhamani. En el momento del nacimiento, su rostro mostraba una radiante sonrisa, no aparecieron ni lágrimas ni llanto.
Sudhamani fue una niña muy peculiar desde su mismo nacimiento. Mostraba una gran devoción a Dios y siendo todavía una niña pequeña, ya permanecía a menudo absorta en profunda meditación, totalmente ajena al mundo. A la edad de cinco años, empezó a componer cantos devocionales dedicados a Krishna.
Cuando tenía tan sólo nueve años, su madre enfermó, y suya fue la responsabilidad de llevar la casa y cuidar de sus hermanos.
Aunque su trabajo diario acabara a media noche, Sudhamani dedicaba el resto de la noche a meditar, a cantar y a rezar a Dios, en lugar de irse a dormir.
Otra cualidad que se manifestaba claramente en Sudhamani desde temprana edad, era su amor y compasión hacia los otros seres humanos y aunque sólo era una niña, hacía todo lo posible por aliviar el sufrimiento de sus vecinos. Ella los atendía lavando sus ropas, bañándolos, e incluso llevándoles comida desde su casa. Este hábito de regalar cosas procedentes de su casa familiar, además de causarle grandes problemas, fue la causa de que fuera severamente castigada. Sin embargo, ningún castigo pudo impedir que siguiera realizando todo tipo de acciones caritativas en su vecindario.
Cuando Sudhamani alcanzó su adolescencia comenzó a experimentar frecuentes estados de éxtasis espiritual. Los miembros de su familia y muchos de sus vecinos eran incapaces de comprender estos estados. Como su comportamiento no era el normal de una chica de su edad, empezaron a acosarla de múltiples maneras. Finalmente, fue forzada a abandonar su casa, a procurarse la vida por sus propios medios y a vivir a la intemperie.
Sudhamani decidió permanecer, durante muchos meses, inmersa en las más austeras y rigurosas prácticas espirituales. Se mantuvo totalmente indiferente a sus propias necesidades corporales, dejando a menudo de comer y dormir. Podía permanecer en SAMADHI (meditación profunda) durante interminables horas e incluso días, sin mostrar ningún signo de conciencia externa.
Tras estas experiencias, a la edad de 22 años, Amma (conocida hasta entonces como Sudhamani) inició la misión de extender su mensaje espiritual.
Sus enseñanzas son una llamada para que las personas vuelvan su mirada hacia las nobles cualidades en la vida cotidiana y en su mensaje afirma que el ser humano no puede progresar espiritualmente si no desarrolla un espíritu altruista.
Otra cualidad que se manifestaba claramente en Sudhamani desde temprana edad, era su amor y compasión hacia los otros seres humanos y aunque sólo era una niña, hacía todo lo posible por aliviar el sufrimiento de sus vecinos. Ella los atendía lavando sus ropas, bañándolos, e incluso llevándoles comida desde su casa. Este hábito de regalar cosas procedentes de su casa familiar, además de causarle grandes problemas, fue la causa de que fuera severamente castigada. Sin embargo, ningún castigo pudo impedir que siguiera realizando todo tipo de acciones caritativas en su vecindario.
Cuando Sudhamani alcanzó su adolescencia comenzó a experimentar frecuentes estados de éxtasis espiritual. Los miembros de su familia y muchos de sus vecinos eran incapaces de comprender estos estados. Como su comportamiento no era el normal de una chica de su edad, empezaron a acosarla de múltiples maneras. Finalmente, fue forzada a abandonar su casa, a procurarse la vida por sus propios medios y a vivir a la intemperie.
Sudhamani decidió permanecer, durante muchos meses, inmersa en las más austeras y rigurosas prácticas espirituales. Se mantuvo totalmente indiferente a sus propias necesidades corporales, dejando a menudo de comer y dormir. Podía permanecer en SAMADHI (meditación profunda) durante interminables horas e incluso días, sin mostrar ningún signo de conciencia externa.
Tras estas experiencias, a la edad de 22 años, Amma (conocida hasta entonces como Sudhamani) inició la misión de extender su mensaje espiritual.
Sus enseñanzas son una llamada para que las personas vuelvan su mirada hacia las nobles cualidades en la vida cotidiana y en su mensaje afirma que el ser humano no puede progresar espiritualmente si no desarrolla un espíritu altruista.
En 1987, Amma unió a sus frecuentes viajes por la India, sus anuales giras mundiales, famosas por las multitudes que se congregan para recibir sus abrazos.
Todos los que han vivido la experiencia de su abrazo lo reviven como una experiencia inolvidable, mística para unos, celestial para otros, inexplicable para otros muchos...
