Practicar la meditación, mejora nuestra salud física y emocional, nos ayuda a liberarnos del estrés y la ansiedad, nos llena de paz, optimismo, serenidad y además rejuvenece!!!
La mayoría de las personas buscamos lo mismo: encontrar la felicidad y evitar el sufrimiento.
Los adelantos técnicos y científicos con que cuenta nuestra civilización occidental, no pueden evitar que experimentemos un alto grado de vacío interior, insatisfacción e infelicidad.
A pesar de la aparente calidad de vida que tenemos (inalcanzable para una gran parte de los habitantes del planeta) la depresión, el sufrimiento, la ansiedad, y la infelicidad son compañeras permanentes de muchas personas en nuestra sociedad.
Por lo general, pensamos que los elementos externos, como la pareja, los hijos, los amigos, la comida, el dinero, la salud, la estabilidad laboral, son causas de felicidad y, en consecuencia, dedicamos la mayor parte de nuestro tiempo a intentar adquirirlos y conservarlos.
La felicidad y el sufrimiento son estados mentales opuestos, por lo tanto si algo o alguien fuera para nosotros una causa verdadera de felicidad, jamás podría ser una fuente de sufrimientos ¿no?. Entonces ¿porque a veces una persona o situación nos hace felices y otras inmensamente desgraciados?
¿Por qué hay personas que lo tienen todo y sin embargo no son felices?
Porque la felicidad no depende de lo que nos pasa, ni de las personas que tenemos a nuestro alrededor, ni de lo que tenemos. Nuestra felicidad depende de NUESTRA ACTITUD ante todo lo que nos rodea y acontece.
Si tenemos una mente apacible podemos vivir nuestro día a día de una manera más serena, aunque vivamos situaciones dolorosas o difíciles, pero si no estamos en paz con nosotros mismos, si siempre estamos preocupados e inquietos, jamás seremos felices aunque la vida nos colme de bendiciones.

